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Llevo ya unos tres meses disfrutando del objetivo Canon 35mm f2 en mi equipo. Una lente con la que pude hacerme en una subasta de ebay a un buen precio y en perfecto estado.
Los 35mm son una focal mítica y muy usada por grandes fotógrafos y la verdad es que me apetecía probarme con esta focal que encajaba perfectamente en mi juego de lentes fijas.
Acostumbrado a salir a hacer fotos con el 50mm, tenía miedo que de fuera más de lo mismo, pero he de reconocer que esta focal me ha sorprendido totalmente. Por supuesto el canon 35mm f2 no es tan bueno como el canon 50mm f1.4 pero sí que es. sí cabe, aún más versátil. Esos 15mm de focal de menos se notan mucho permitiéndonos encuadres muy naturales y adecuados para la gran número de ocasiones (la mayoría) en fotografía callejera o urbana y de viajes.
Si veis mi post del paseo sábado ya estáis al tanto que los 35mm se han hecho tan habituales en mi fotografía urbana que no he dudado en tirarme de cabeza a una ligera reestructuración de mi equipo fotográfico (de la que os hablaré en el próximo post) que ha culminado con la adquisición de la Fuji X100s, que dispone de un objetivo fijo, no intercambiable de 23mm que en su sensor APSC 1.5x de convierte, cómo no, en un 35mm ¿mi nueva focal favorita? … iremos viendo.
Una de la primeras cosa que se debe hacer al adquirir un nuevo objetivo es acostumbrarnos a él; rango focal, luminosidad, distorsiones y/o aberraciones (si las hay y con qué parámetros). En el caso de el Samyang 14mm f2.8 además hay que tener en cuenta que al tratarse de un objetivo totalmente manual además debía acostumbrarme a enfocar con él.
Tras las primeras pruebas en casa, aproveche una agradable tarde de Agosto sin demasiado calor para salir a hacer fotos a la calle sin otro ánimo que el de probar el objetivo y esperando poco o nada de las tomas.
Al tratarse de una lente sin automatismos no podía pararme a enfocar en cada circunstancia por lo que ya traía identificado el punto de la hiperfocal lo que unido a la gran profundidad de campo que nos daban los 14mm (tampoco iba a trabajar a aperturas muy abiertas) hacían muy fácil trabajar con la cámara; apenas había que medir la luz, apuntar y disparar.
Vale, es obvio que las exageradas deformaciones de esos 14mm iban a cantar mucho las imágenes, pero ¿qué más da? ya sabía que el objetivo es así así que lo mejor era aprovechar esas deformidades para potenciar el impacto de las imágenes (y divertirme haciéndolo).
Un punto a favor del uso de esta lente para fotografía callejera es que, gracias a su gran ángulo de encuadre, la mayoría de la gente que fotografiaba, justo al lado, no eran conscientes de ser el objeto de la fotografía, lo que sin duda era una ayuda.
Al llegar a casa pude ver no sin cierta sorpresa que el 14mm se portó bastante bien y que los resultados me dejaron bastante satisfecho. Obviamente no es un objetivo que usaré a menudo en fotografía callejera pero es cierto que puede resultar divertido de usar en ciertos momentos.
Siguiendo con mi afición por los angulares, llevaban tiempo queriendo hacerme con un ultra gran angular (menos de 15mm) luminoso y de buena calidad. El problema era que los objetivos de calidad en este rango focal se me iban de presupuesto y la verdad es que se trataba más de un capricho que de una necesidad real del tipo de fotografías que suelo hacer.
El elegido fue el Samyang 14mm f2.8, totalmente manual y sin confirmación de enfoque que por se podía encontrar nuevo por unos 350€. Este gran precio, justo con la probada calidad que otorga, lo hacían tremendamente apetecible.
Para mi el 14mm es un juguete, un objetivo de experimentación, una curiosidad, en definitiva un campo de investigación en mi fotografía. Así que no tenía mucha urgencia pero sí que estaba ojo avizor y el verano pasado no puede resistirme cuando vi en ebay un ejemplar con poco uso y por menos de la mitad del precio de venta nuevo.
La primera sensación al tenerlo en mis manos fue muy positiva; se encontraba en perfecto estado y gozaba de una gran construcción y calidad de imagen.
En la parte negativa, la necesidad de hacerme a él, al tratarse de una lente totalmente manual y sin confirmación de enfoque (hay chips y modificaciones que se pueden usar para solucionar esto) debía aprender a enfocar en manual. Por suerte el lightview de Canon es una buena ayuda, especialmente teniendo en cuenta que las marcas de distancias del objetivo suelen venir descuadradas.
Tras una semana de uso ya me sentí cómodo usándolo y es una pieza más de mi equipo fotográfico, aunque no de las críticas. En cualquier caso un objetivo muy recomendable (sonbre todo para paisajes), aunque su alta distorsión lo desaconsejan para fotografía de arquitectura.
Con la vuelta al blog he estado repasando la gran cantidad de sesiones fotográficas que aún no he publicado en este blog: viajes (Jordania, Florida, Irlanda, Puerto Rico, Oviedo, Salamanca), visitas a la naturaleza (Las Tablas de Daimiel, Los Altos del Tajo), eventos, etc.
Pero hay una categoría que se lleva la palma y que creo que se merece una explicación algo más detallada. Se trata de mis paseos por Madrid.
En los últimos doce meses he procurado tener al menos una salida fotográfica por Madrid, en algunas ocasiones más preparadas y en otras de forma totalmente improvisadas, para matar el gusanillo o probar alguna cosa.
Madrid es una ciudad tremendamente rica para el fotógrafo, no sólo por su anatomía llena de hermosos lugares de interés histórico o arquitectónico sino por ser una ciudad cosmopolita y muy visitada por turistas lo que la hace un muy buen caldo de cultivo para la fotografía en general y la callejera en particular.
No voy a entrar a enumerar la infinidad de lugares en los que se pueden encontrar buenas oportunidades fotográficas pero sí que quiero mencionar las que más frecuento y donde suelo encontrarme más a gusto.
Al vivir en el centro de Madrid mi principal “eje fotográfico” suele ser el paseo que comprende Plaza de España, Plaza de Oriente, Plaza de Isabel II (más conocida como Ópera), llegando incluso a la mismísima puerta del sol. Mucho verde en los parques, lugares históricos y muy turísticos con gran número de turistas.
Hablando de turistas no podemos dejar atrás la Plaza Mayor, donde a su belleza y lugar turístico se añade el que es lugar de paso y mucha vida.
Quiero pararme a mencionar el agobiante mercado de san Miguel, muy enfocado a los turistas y con luz difícil, pero hermosa en mi opinión. Casi siempre que lo visito saco alguna foto que merece la pena.
Un lugar con tanta movilidad y variedad de gente hace que el entorno arquitectónico se repita pero las gentes y situaciones van cambiando con frecuencia lo que deriva en que no nos repitamos en la fotografía callejera. Es más, al estar tan familiarizado con el entorno físico, puedo anticipar aquellos “spots” o lugares desde los que poder encontrar buenas tomas.
Para los atardeceres sin duda la Plaza de oriente y la Plaza del Oeste con el imponente templo egipcio de Debod, se llevan la palma. Hay que disfrutarlos primero sin cámara para que la sorpresa no nos despiste de la toma final.
Para tomas nocturnas el camino que comprende la Gran Vía llegando hasta la Puerta de Alcalá es mi preferido. Además se puede usar el trípode con facilidad.
Los cercanos barrios de Malasaña y Chueca o incluso el Madrid de los Austrias son una gran oportunidad para conocer el Madrid más real, el de los madrileños. Calles estrechas e iluminación difícil pero algunas de las escenas más auténticas.
Por supuesto no puedo ni quiero olvidarme del parque de los parques, El Retiro, pulmón verde y pulmón fotográfico de la capital. Un auténtico oasis ante el estrés o la falta de inspiración. El cercano eje Prado-Recoletos tampoco puede ser olvidado.
Alejándonos un poco (aunque fácilmente accesible en metro) tenemos la Casa de Campo donde tenemos sus espectaculares pinares. El zoo y parque de atracciones también los tenemos a mano.
Bueno hasta aquí esta revisión de mis lugares favoritos, por supuesto que me he dejado muchos en el tintero: museos, El Parque del Capricho, las torres de Madrid, etc. Pero hoy sólo quería mostrar a madrileños y visitantes que no importan cuántas veces salgas a hacer fotos por Madrid, siempre encontrarás una foto nueva.
Si quieres ver los sets completos donde están las fotos de este post:
- Atardecer en la Plaza de Oriente
- Parque del Retiro
- Cuesta de Mollano
- Chueca
- FotoWalk Nocturno
- Paseo por Madrid a 35mm
- Pinar de la Casa de Campo
Tras muchos meses sin volver a este blog hoy retomo estas páginas para hablaros de mi nueva cámara, la primera no réflex en 8 años y la primera no Canon en 12 años.
Se trata de la Fuji X100S, una cámara telemétrica sin espejo con visor óptico y objetivo fijo de 23mm que con el factor de conversión (APSC 1,5x) se queda en unos prácticos 35mm reales, válidos para gran numero de ocasiones, especialmente fotografía callejera y de viajes que son mis dos pasiones.
El reducido tamaño peso junto con su sencilla apariencia la hacen tremendamente manejable, portátil y sobre todo discreta.
Técnicamente la cámara es una compacta aunque su gran sensor de 16Mpx lo que unido a un gran procesador hacen que los resultados de calidad de imagen sean muy buenos incluso a ISOS altos (3200 o incluso 6400 son usables) acercándose bastante a la calidad de una full frame.
En la parte negativa está lo diferente y, en mi opinión, complejo del sistema de menús que hacen necesario tomarse en serio el aprendizaje y lectura del manual.
En mi caso dispararé casi exclusivamente en RAW (que maneja perfectamente Lightroom 5) aunque tiene tremendas y variadas opciones si te gusta disparar en JPEG.
Eb conclusión una cámara práctica, discreta, versátil, que hace que cambie mucho la forma de hacer fotos por la calle convirtiéndome en casi invisible. Y con unos resultados tremendamente buenos.
Podéis ver las primeras pruebas aquí: