El pasado sábado me animé a desafiar a la lluvia y a volver a salir para hacer algo de fotografía callejera o urbana por el centro de Madrid. El peligro de lluvia se veía compensado por la abundancia de nubes lo que nos daba una luz difusa muy agradable (a mi parecer) y unos cielos nubosos bastante interesantes.
En esta ocasión me propuse probar la Canon 6D con algunas de mis lentes fijas, en este caso el Canon 28mm f2.8, el Canon 50mm f1.4 y el Canon 85mm f1.8. Tenía bastante curiosidad por ver qué tal resultaban con un sensor full frame, mucho más exigente que el APS-C de mis cámaras anteriores.
Comencé por montar el 50mm con el que rápidamente me encontré bastante cómodo; los 50mm en full frame resultan ser una focal bastante amplia y apta para la mayoría de encuadres en fotografía callejera. Anduve trabajando a aperturas medias (f2.8-f4) y asegurando a 1/200 de velocidad mientras que iba jugando con el ISO (100-400) para obtener la exposición necesaria en cada caso.
Al principio me centré en fotografiar a gente y me lo pasé realmente bien descubriendo la variedad antropológica que nos podemos encontrar en el centro de una gran ciudad como Madrid. Cada vez me sorprendo menos de lo poco que me suele costar abordar a algún desconocido para, desde el respeto, hacerle una foto. Cuestión de experiencia y "mano izquierda".
Los pasos me llevaron hacia la Plaza Mayor donde opté por ganar mas angular montando el 28mm. Este viejo objetivo no tiene la misma calidad que mis otras lentes fijas pero, usado con cuidado (aperturas por encima de f4 y vigilando las aberraciones cromáticas), nos puede llegar a dar bastantes buenos resultados.
El siguiente lugar elegido fue el mercado de San Miguel, uno de mis favoritos en Madrid, por el colorido, variedad de tiendas y entornos, así como por el gran numero de personas diferentes que te puedes encontrar (turistas en su mayoría).
Aquí aunque empecé con el 28mm, cambié rápidamente al 50mm con el que me encontraba más cómodo ya que los espacios en un lugar tan lleno no daban para angulares. Aquí no lo dudé y anduve probando con ISOs altos (800-3200).
Continué el paseo fotográfico por mi viejo barrio de Madrid, La Latina, donde me volví a sentir realmente cómodo y eso se nota en el tipo de fotos que iban apareciendo en mi cámara. En algún caso incluso aproveché para pararme a charlar con alguno de mis improvisados modelos, todos con interesantes historias tras de sí.
Tras la comida opté por bajar hacia la Plaza de Oriente. El tiempo iba empeorando con una interesantes y amenazadoras nubes que aproveché para fotografiar antes de que me obligaran a terminar de fotografiar.
Durante el café de despedida de la jornada fotográfica, aproveché para recuperar el 85mm, que había prestado durante el día a una amiga fotógrafa, y para hacer un par de retratos a los compañeros de Canonistas. Apenas hice 6 disparos con esta lente pero no hay duda de lo contento que me dejó.
Las conclusiones del día fueron buenas. La 6D se portó fenomenal con las lentes fijas, especialmente el 50mm f1.4 y el 85mm f1.8 y algo más justo, aunque suficiente, con el 28mm f2.8. Las sensaciones fueron mejores que en la sesión anterior con el 24-105. Y por encima de todo me gustó lo cómodo que estuve volviendo a hacer fotografía callejera, disciplina que debo volver a retomar de forma más habitual. Os mantendré al tanto.
¡Eres un crack! sigo poniéndome al día en tu blog.
ResponderEliminarAbrazote utópico, Irma.-